En la actualidad, más de 55 millones de personas viven con demencia en todo el mundo y hay casi 10 millones de nuevos casos cada año. La demencia es actualmente la séptima causa de muerte entre todas las enfermedades y una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores, la cual tiene repercusiones físicas, psicológicas, sociales y económicas, no sólo para las personas que la padecen, sino también para sus cuidadores, familias y la sociedad en general.

La Enfermedad de Alzheimer (EA) es la forma más común de demencia que puede contribuir al 60-70% de los casos y es la quinta causa principal de muerte entre los estadounidenses de 65 años o más, con una prevalencia de 5,8 millones de casos; se prevé que esta cifra casi se triplique a 14 millones de personas para 2060. Si bien hasta la fecha no existen terapias efectivas para prevenir o retrasar el deterioro cognitivo de la EA y enfermedades relacionadas, se ha reconocido que la identificación y el tratamiento tempranos de personas en riesgo de la forma común de EA que ocurre después de los 65 años, contribuyen de manera importante a la reducción de la mortalidad por EA y al retraso de los síntomas de la enfermedad. Sin embargo, se desconoce si las enfermedades vasculares y metabólicas evaluadas en la edad adulta temprana se asocian con la EA más adelante.

Un estudio recientemente publicado por Zhang X y colaboradores tuvo como objetivo investigar la influencia de los factores de riesgo vasculares medidos longitudinalmente durante un período promedio de más de 30 años en la EA incidente en descendientes del Framingham Heart Study (FHS).

Se evaluó la asociación de EA con fracciones de lípidos, glucosa, presión arterial, índice de masa corporal (IMC) y tabaquismo, obtenida prospectivamente de 4932 participantes del FHS en nueve exámenes cuatrienales utilizando los modelos de riesgo proporcional de Cox y Kaplan-Meier. Se probaron modelos ajustados por edad, sexo y educación para cada factor medido en cada examen y dentro de tres grupos de edad de adultos (temprana = 35-50, media = 51-60 y tardía = 61-70).

Los resultados mostraron que:

  • Un aumento de 15 mg/dL en el colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL) se asoció con una disminución del riesgo de EA durante la edad adulta temprana (15,4%) y media (17,9%);
  • Un aumento de 15 mg/dL de glucosa medido durante la edad adulta media se asoció con un aumento del 14,5% del riesgo de EA.

Estos hallazgos muestran que los niveles de HDL-C, triglicéridos y glucosa medidos en la edad adulta temprana y media están significativamente asociados con la EA incidente varias décadas después, lo que sugiere que la intervención temprana para mantener niveles saludables de HDL, triglicéridos y glucosa puede mejorar la cognición y reducir el riesgo de EA, además de los beneficios de promover la salud vascular y metabólica.

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https://alz-journals.onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1002/alz.12641